El abarrote, el tianguis y la vendimia también construyen el mundo del Antojo.

lunes, 24 de octubre de 2016

Frida no Porto


Fue en abril del año 2014 cuando llegué por primera vez. As ruas son el esqueleto de la ciudad que se camina, no tenho duvida. Salir de casa a las siete y media de la tarde, descer (bajar) pelas escadas de Monte Cativo, con noble lentitud, llegar a la Rua de Boavista, virar a esquerda en la Rua de Cedofeita y caminar por lo que queda de la calzada portuguesa, llegar a la Rua do Breiner, doblar a dereita, para luego ir sempre em frente hasta la intersección con la Rua Adolfo Casais Monteiro damos volta a esquerda, buscamos el número 135. Una mortecina luz ámbar, una maceta alta de metal con un cactus quieto como un cetáceo,  anuncia al restaurante Frida cocina mestiza. Como una charla de pássaros que cantan el festín, entramos. 
Nos recibe la sonrisa de Sol Calvillo y de João Marques, casal (esposos) dando las boas-vindas. Ella de San Luis Potosí y él de la Ciudad Invicta (Porto). Historia, la de ellos, fascinante en su suelo y su ventura. Se conocieron en el programa Erasmus en Polonia, se desconocieron y se volvieron a encontrar en México. Se les vino al pecho y a la cabeza viajar por el mundo y en una carrinha de pão de forma (combi) se dieron a la tarea de recorrer Centro y Sudamérica. Esa carrinha fue bautizada con el nombre de Amalia-Frida.  Dos nombres emblemáticos de Portugal y México; Amalia Rodríguez en el canto (Fado) y Frida Kahlo en la pintura.  Ingeniería y Economía, profesiones de origen, un paladar requintado y los ojos llenos de sabor de viandantes, un buen día o de tarde, ou de noite, decidieron asentarse en Porto y abrir un restaurante. Tal vez, dicen ellos, si hubiesen ficado en México, el restaurante, porque ya estaba decidido abrir uno, se llamaría Amalia.
La comida es un viaje no sólo al sabor y al aroma, es un Ars Poética esto lo saben y João lo afirma cuando dice: “contamos uma historia em cada prato”





Y de sobremesas (postre) Pastel imposible (misto de bolo de chocolate e pudim) o la Carlota de lima feito com lima, bolacha y leite condensado.
Un mezcalito para el desempance o un Pelotón de la muerte para nuestra perdição.
Y esto que le cuento solamente es una probadita, no voy a contarles toda la carta porque no termino el texto.


Sí, Frida es un lugar especial en Porto. No hay festa de anos (cumpleaños) Día de muertos, fin de año o cualquier acontecimiento que sea digno de celebración que no estemos pensando encaminar nuestro antojo a Frida. Hoy se agranda ese gusto. Un cuadro de este abarrotero estará pendurado  (colgado) junto a Zapata, las pinturas de Flora Martínez Bravo, las máscaras, los murmullos, el picor de las salsas. El coyote estará cantando a la luna y yo sentiré que estoy en Frida todos los días, saludando a Sol y a João cada que abran la magia de la cocina mestiza.

2 comentarios:

  1. E não há chegada sem Frida!...
    Um grande abraço de tamales e banana frita. Helena

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  2. Tens toda a ração.
    No hay chegada sin la magia de la cocina en Frida.
    Abrazo con totopos.

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