El terror antiguo viene de los mares, del poniente, dicen los cristales. Julio llega desde el fondo del tiempo, con la luz dispersa, con la sal de multitudes.
Crucemos la calle como si fuera un océano invariable.
El abarrote, el tianguis y la vendimia también construyen el mundo del Antojo.
El terror antiguo viene de los mares, del poniente, dicen los cristales. Julio llega desde el fondo del tiempo, con la luz dispersa, con la sal de multitudes.
Crucemos la calle como si fuera un océano invariable.
Hay meses que quieren ser amados con fuerza, por eso se desnuda, se sacude por los días. La dicha se remienda y del mundo animal se urge para serle útil. Saludemos a mayo a todo pecho sin resabios
Abril llega sin fondo. Exhausto de días. Todas sus alas se encogen. Sin embargo, los años salen al sol, humildemente se apoyan en su bastón ilustre y sonríen.
Todo se despierta y se renueva el fondo.
La hembra sirena en su locura, asesta el golpe del conjuro. El miedo es largo. ¡Huyamos!
El Ángel de noche
Misterioso como el fracaso, tiene el corazón de tinta china y deja flores negras en los puertos para las damas noctámbulas.
Se dice que cuando toca la armónica, las Magdalenas con piel de aceituna pierden el paso como pañuelos en despedida.
Le gusta el juego de las traga monedas. Si tienes morralla déjalas en la puerta de tu casa. Sé generoso.
El Ángel sin nombre
Bruñido y de mármol vestido siempre tiene un nombre distinto. Atrevido y respetuoso vive en cualquier esquina. Apura de un sorbo el celo de los adolescentes. No usa ropa interior, y de vez en cuando reparte nombres en los bautizos.
Al salir el sol se confunde con los cuervos. Ten cuidado, te puede robar tu nombre.
Ángel de la barriga numérica
Una verbena de números primos lo vio nacer en una ecuación de cáscara de limón y de agua de Seltz. Siempre se moja los labios y despeja incógnitas de segundo grado. En los pupitres de los colegios les roba el almuerzo a los niños y se roba las canicas. Sin embargo, ese laberinto numérico le envenena la paciencia y quiere aprender a leer palabras que le digan de que se trata este teatro en el que vive.
El Ángel civilizado
Tiene ganas de llorar el Ángel civilizado, desplumado, mugriento, siempre con pucheros. Carga sus maletas por si encuentra una ciudad que lo detenga. Lo que él quiere como todo Ángel cobarde es juntar para mañana un calor, aunque sea en la celda de la piedad, porque matarse no es morir.
El Ángel híbrido (mayo)
Se escapó en un delirio de alcohol y sueño. Mitad ave y mitad pez, en las barricadas de los precipicios nada y vuela com un humo de salón. Tiene la pasión de la dobles. No cree en las leyendas ni en las balas perdidas. Niega todo, pasado y futuro, tal vez por eso es tan amado.